EXPEDICIÓN A MAURITANIA - CRÓNICA

Del 24 de marzo al 8 de abril de 2004

por Carlos Vázquez (Barcelona)

Hola soy Carlos Vázquez de Barcelona voy a contaros mi viaje por Mauritania.
El viaje surge después de una conversación telefónica con Carlos Verduras. Seguramente muchos de vosotros que estáis en el mundo del 4x4 lo conoceréis del Grupo Moto Aventura 4x4 de Utiel. En esta ocasión se trataba de dar asistencia a 9 motos en Mauritania. En un principio me lo pienso pues en 3 meses había bajado en dos ocasiones a Marruecos, una en noviembre y otra en febrero, finalmente no pude resistir la tentación todo lo que sea viajar en 4x4 es como una droga.

Martes 23 de marzo Después de acabar mi jornada laboral en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona salí para Utiel. Allí vive Carlos Verduras esta noche dormiría en su casa.

Miércoles 24 Son las 7 de la mañana. Carlos Verduras, su mujer Aicha y yo salimos para Algeciras. Carlos lleva un camión con 7 motos y yo un Mitsubishi y dos motos en el remolque. Surgen los primeros problemas, cerca de Manzanares el Mitsubishi decide no seguir, el cambio de marchas se rompe, Carlos se echa las manos a la cabeza, 5 minutos más tarde reacciona, una llamada por teléfono y consigue otro Mitsubishi, el viaje debe continuar. Estos incidentes nos retrasaron 9 horas, llegamos a las 5 de la mañana al puerto de Algeciras. Una cabezada en el coche antes de embarcar.

Jueves 25 Una vez en Marruecos vamos a casa de la familia de Aicha, ella es de Erfoud. Llegamos a las 12 de la noche, nos esperan para cenar, no hace falta cometan la hospitalidad que recibimos. Aicha se queda en Erfoud hasta la vuelta.

Viernes 26 Otra vez en la carretera dormimos en Agadir pero antes cenamos en uno de los chiringuitos de puerto. Nada destacable salvo el viento que impedía hacer medias de más de 70 por hora.

Sábado 27 Agadir-Laayoune unos 900 kilómetros por carreteras de grandes rectas y poco tráfico. Pasamos por Tan Tan y repostamos en Tarfaya el precio del gasoil 2,82 dirjans por litro unas 46 ptas. Después de 15 horas conduciendo dormimos en Laayoune.

Domingo 28 Laayoune, Hotel Barbas último lugar donde ducharse y dormir. El paisaje cada vez es más árido. Mauritania está próxima, dormimos en el Barbas.

Barcos abandonados en la playa de NouadhibouBahía de NouadhibouLunes 29 Hotel Barbas Nouadhibou. Un día algo más entretenido, no son muchos los kilómetros pero sí las horas perdidas, atravesar las dos fronteras requiere una dosis de paciencia extra. Se pasan dos controles marroquíes, unos kilómetros en tierra de nadie y por fin Mauritania, nuevamente son 3 los controles antes de entrar, primero el de policía, 100 metros después la gendarmería y por último la aduana. En dos de los controles se pasa por caja, unos 10 euros por vehículo en cada uno, eso sí te dan un recibo cosa rara si veis la aduana (una habitación de 3x3 metros donde sólo hay una mesa y una cama sin hacer, ojo con el techo si eres muy alto te puedes lesionar. Una vez finalizados los trámites seguimos por la pista que llega a Nouadhibou. Carlos me explica que años atrás sólo se podía pasaba en convoy militar, la zona estaba minada. Por fin Nouadhibou los kilómetros recorridos suman un total de 3652 toda una paliza.

Martes 30 Después de instalarnos en el camping Baie du Lévrier, dedicamos la mañana para el tema de logística: comprar agua, pan, asegurar los vehículos, etc. La carta verde no es válida en Mauritania. Contamos con la ayuda de Alí el patrón del camping. Son las 6 de la tarde vamos al aeropuerto hemos de recoger las 11 personas que vienen vía Las Palmas: un grupo de Burgos y otros de Valladolid.

Miércoles 31 Comienzan las pistas, salimos al amanecer dirección Atar, pasamos un pequeño pueblo llamado Caier cuya activad principal es recoger grava para la construcción. 30 kilómetros después Bou Lanouar, pueblo importante por tener la bolsa de agua más grande de Mauritania. Abastece entre otras poblaciones a Nouadhibou. La pista es fácil de seguir va prácticamente paralela a la vía del tren. Pasamos Inal, cae la noche y dormimos cerca de Tmeimichat. De madrugada irrumpe en el campamento el jefe del poblado de Tmeimichat y nos alerta de la grave situación que atraviesa su pueblo y nos aconseja que nos desviemos pues hay tifus.

Poblado de Benmera y montaña de piedra negraJueves 1 Tmeimichat- Atar después de seguir los consejos del jefe del poblado, seguimos hacia Atar, empieza la arena y las dunas. A unos 50 kilómetros un alto en el pueblo de Benmera (quiere decir hijo de Mera) para admirar la enorme montaña de piedra negra. Es el cruce de trenes que hacen la ruta de Zuerat-Nouadhibou. Trenes que sobrepasan los 2 kilómetros de largo y transportan mineral. Pasamos por un pintoresco pueblo, Azougui. Kilómetros más tarde Juan Fran, un piloto de moto, padece una fuerte caída y no puede ni caminar. Aún quedan 50 kilómetros hasta Atar, lo subimos en uno de los 4x4 y llegamos al hospital regional de Atar. Los nervios crecen por momentos, no sabemos lo que Juan Fran tiene, lo metemos en una sala que parece un pequeño quirófano: una camilla, una lámpara, un mostrador y encima una bandeja de acero inoxidable con unas letras en francés “amputations”. La situación prometía, mientras le cosen la herida de la pierna, preguntamos por el médico, insistiendo en varias ocasiones. Un tipo bajito se acerca y dice que él es el doctor, a día de hoy aún no tengo muy claro lo que era, ¡bueno! Examina las radiografías que previamente le habían hecho y dice que no tiene nada roto. Carlos sale dirección Nouakchott, el hospital de allí le inspira más confianza, los demás nos instalamos en el campament Bab Sahara regentado por Justus, un holandés muy considerado en Atar.

Mezquita de Chinguetti la más antigua de MauritaniaViernes 2 Atar-Chinguetti nada más atravesar un control, más de lo mismo pues Carlos Verduras se fue a Nouakchott y dentro del coche estaba mi pasaporte. Las motos van dirección Chinguetti, los policías del control me paran les enseño un pasaporte en desuso que tengo para estas ocasiones y se dan cuenta de que le falta el visado. Me llevan detenido a la gendarmería, hacen una llamada telefónica y me trasladan a casa del jefe de la policía. Le explico que el pasaporte se encuentra en otro vehículo pero el no me autoriza para salir de Atar y dice que vaya a ver al jefe de policía de toda la región, así lo hago y me dirijo a su casa, le vuelvo a explicar la situación en la que me encuentro y por fin da el visto bueno. Llama a su secretario y éste me hace un visado provisional por 10 días. Con todo esto llevo dos horas de retraso respecto a las motos y decido tomar la pista principal que lleva a Chinguetti, una pista de tierra rojiza muy rápida. Una vez en Chinguetti espero la llegada de las motos, lo hacen 30 minutos más tarde y sin ningún problema. Comemos en l’Auberge des Caravanez. Después una visita a la mezquita, la más antigua de toda Mauritania. Ya de vuelta un alto en el camino para visitar las Cuevas de Agrour, (significa montones de piedra natural), hay unas pinturas rupestres, y finalmente el camping de Atar.

Sábado 3 Atar-Tidjikja.Con la primera luz del día nos dirigimos hacia Tidjikja la primera parte del recorrido es el mismo que va a Chinguetti. Un puerto de montaña asfaltado, más tarde el control de policía y 6 kilómetros hacia la derecha sale la pista. En ruta durante unos kilómetro y llegamos a un pozo de agua frecuentado por nómadas que aprovechan ese bien tan escaso por estos lugares. 60 kilómetros más tarde comienzan los problemas, hemos quedado con las motos en un punto de encuentro, ellos van por una pista paralela a la nuestra. El GPS indica que estamos a 8,5 Km. del lugar acordado, una ojeada sobre el terreno y decidimos dejar dos de los coches y salir Bachid y yo en otro, toda la comida y el agua la tenemos en los 4x4, el calor aprieta de lo lindo, unos 45 grados, imaginad lo duro que se hace dentro de un coche aguantar estas temperaturas. Pues bien después de pasar por barrancos, mil y un baches, piedras y más piedras por fin llegamos al lugar acordado, eso si tardamos 2 horas y 30 minutos en hacer esos 8,5 kilómetros luego queda el camino de vuelta a los coches. Las motos llevan más de 2 horas esperando sin agua y con el sol castigando. Pues bien, eso paso factura, uno de los piloto de moto sufrió un desmayo, una vez reunidos coches y motos seguimos un rato más hasta que cae la noche. Este día no hicimos ni 100 kilómetros.

La dureza de la zona reflejada en el rostro de los niños (Ain Zefra)Domingo 4Poblado de Ain Zefra, se dejan algunos bolígrafos y libretas Atar-Tidjikja, recogemos el campamento, aún no hay luz natural, un zumo y una pasta y en marcha, el GPS indicaba que faltaban 235 kilómetros hasta el final. Circulamos por la pista durante unas tres horas y en medio de la nada sólo piedras y arena entre las dunas, una aldea pequeña (Ain Zefra), una parada para descansar y recuperar líquidos. Un grupo de niños nos rodean, sus caras son el reflejo de la dureza de la zona. Nuevamente camino de Tidjikja, un incidente; la baca del Mitsubishi se queda con una pata menos, Carlos Verduras la asegura con una eslinga pero más tarde se cae a trozos. Hay que cargar todo en la pick-up de Sidi un conductor nativo, pero no le hace ninguna gracia y en un principio se niega, pensar que cada día pasamos unas 16 horas en ruta (lo que para nosotros es un hobby para ellos es un calvario), los nervios afloran, Sidi era la primera vez que se embarcaba en una aventura y según él sería la última. Finalmente accede, un par de enganchadas en la arena ponen el punto y final de la jornada.

Restos del coche del Paris DakarLunes 5 Atar-Tidjikja Un día más en medio de las dunas recogemos como cada mañana y seguimos la pista dirección Tidjikja. Nos quedan 118 Km. hasta el final. Pasamos por donde están los restos del coche del Dakar creo recordar que era un Mitsubishi de Sonauto, es el testimonio de la dureza de esta etapa, la foto de rigor y nuevamente en marcha, la pista se hace un poco más rápida, lo Control militar pueblo de Rachidsiguiente un precioso valle entre dos montañas de arena, se empiezan a ver los primeros rebaños de camellos y cabras, los primeros pozos y personas, en definitiva la civilización. Llegamos a la población de Rachid, también impresionante. La pista se hace interminable ¿cuantas veces me acordé de las personas privadas que corren el Paris Dakar? Ahora pienso que más que personas son superhombres. Por fin Tidjikja, se acaba el infierno tras un total de 400 kilómetros desde Atar. Comienza el asfalto, nuestro próximo destino Nouakchott, bajamos un puerto de gran desnivel, desde allí se ve el pueblo de Moudjeria con unas vistas impresionantes. La carretera nos lleva a Cangarafa, se aprovecha para repostar eso sí gasolina de bidón, se negocia el precio es algo más cara pero es la única que hay. Paramos antes de llegar al pueblo de Aleg aprovechando para arreglar pequeñas averías y dormir.

Uno de los pozos donde beben los rebaños de cabras y camellos kilómetros antes del pueblo de RachidMartes 6 Aleg-Nouakchott, circulamos por una carretera peligrosa, no por él trafico si no por los animales que la cruzan. A ambos lados de la calzada vemos camellos, vacas, cabras… atropellados, cada 300 ó 400 metros, encontrabas alguno, ¿podéis imaginar en épocas de lluvias o de fuerte viento la de enfermedades que pueden generar? De todas formas el paisaje es precioso, crecen pequeños pueblos envueltos en blancas dunas de no más de cuatro casas y alguna que otra Jaima. Es la hora del almuerzo, paramos en Boutilimit y de ahí a Nouakchott, una vez en la ciudad llama la atención el caos a la hora de circular. Nos alojamos en el Camping Tergit un pequeño baño en el Océano Atlántico y después de comer una vuelta por el puerto. Lo que más llama la atención es la flota pesquera, cenamos en la ciudad y de regreso al camping ¡sorpresa! Más de 50 coches en el parking, se celebra una boda, esa noche fue difícil dormir.

Miércoles 7 Nouakchott-Nouadhibou son las 6 de la mañana. Restos del autobús atrapado por la marea (pista Nouakchott-Nouamghar)Esta noche sólo duermo unas 3 horas por lo de la boda. Salimos del camping dirección Nouadhibou, esta vez el horario lo impone la marea, nos plantamos en la arena de la playa y vemos dos vehículos alemanes esperando, un defender y un Mitsubishi. Flota pesquera de NouakchottCarlos Verduras no se lo piensa y comienza la pista, giramos la cabeza y vemos que los dos 4x4 alemanes arrancan, por lo visto no tenían muy claro lo de la marea, la arena estaba húmeda, daba la sensación de estar circulando por una carretera, Carlos Verduras disfrutaba como un enano, en ocasiones se circula a más de 120 km./hora, el peligro; los pinchazos, es frecuente encontrar bajo la arena las anclas de los barcos. Carlos me comenta como en una ocasión vio unos belgas intentando sacar el coche que se les había clavado en medio de la arena, la marea poco a poco fue subiendo mientras la gente de la zona miraban impasibles sin hacer nada, finalmente se inundo. El agua, si te descuidas te arrincona hacia las rocas y puede ser una trampa, es el caso del autobús que descansa permanente en la playa. Como cosa curiosa decir que el GPS en ocasiones marcaba más de 10 metros bajo el nivel del mar. Continuamos por la playa, se ven algunos pueblecitos de 8 o 10 casas o más bien cabañas de pescadores que a esas horas salen a pescar. Dejamos la playa y llegamos a Barco embarrancado (pista Nouakchott-Nouamghar)Nouamghar con un total de 156 kilómetros recorridos, nos dirigimos a la caseta del Parc National du Banc d'Arguin, dos enormes esqueletos de ballena dan la bienvenida, se pagan las tasas 2400 ouguiyas que es la moneda oficial del país unos 5 euros. Los primeros 50 Km. son de una belleza indescriptible, parece un paraíso, uno podría perderse durante varios días, hay: flamencos, pelícanos etc. La pena es que tenemos que continuar. Poco a poco vamos dejando a nuestras espaldas el mar y nos adentramos en una pista de arena y dunas rumbo a Nouadhibou. Perdemos las dos pick- up locales, las del avituallamiento con alimentos y gasolina. Más tarde las motos han de detenerse y pasar gasolina de unas a otras. Comemos en el pozo de Bir el Gareb, nos resguardamos del sol y del fuerte aire, un bocata de calamares rebozados con arena sería nuestra comida. Esqueleto de ballena entrada Parc National du Banc d’ArguinDespués de recoger salimos para el pozo de Tintane, es el único punto donde con suerte se podrá repostar, tardamos en llegar 2 horas, lo primero que ves es un pequeño chiringuito hecho con cuatro tablas, dentro una nevera con refrescos y 3 estanterías repletas de alimentos. Hacemos una parada larga pues son muchas las horas en ruta, después de seguir las roderas las dos pick-up nos encuentran y comentan que ha sido difícil, el aire en ocasiones borra nuestras huellas. Llenamos los depósitos y preguntamos al patrón si tiene gasolina, él nos lleva a una furgoneta abandonada, la abre y saca un par de garrafas de 20 litros, con la que teníamos, podíamos llegar pero ya sufríamos el síndrome de la gasolina y la compramos. Arrancamos los motores quedan unos 100 kilómetros y son las 6 de la tarde, media hora después un problema con las pilas del GPS. Tenía que encenderlo y apagarlo rápido para ver el rumbo a seguir, finalmente ya no se enciende. Carlos Verduras coge unas rodadas, es un trozo muy rápido la arena cambia es más oscura, kilómetros más tarde nos clavamos. Sin darnos cuenta nos habíamos metido en la Bahía de la Muerte, estamos solos y nuestra preocupación es el poco tiempo que falta para que se haga de noche, pues sin luz es difícil diferenciar el color de la arena húmeda. Marcha atrás logramos salir y encontramos la pista que rodea la bahía. Ya de noche llegamos al lugar de partida, el camping Baie du Levrier, de Nouadhibou. Todos nos esperaban. Un total de 15 horas desde Nouakchott.

Jueves 8 cargamos motos y equipajes y tras un apretón de manos otra vez para Barcelona. Quedan por delante 3650 kilómetros. Llegué el día 12 por la noche.

Quisiera mencionar el magnífico comportamiento de todas las personas con quien compartí estos días (algunos muy muy duros), no sería justo olvidarme del organizador Carlos Verduras y destacar sobre todo dos cualidades que posee, uno su lado humano pues siempre tenía un detalle para los niños, un lápiz una libreta y sino una sonrisa. La otra, su profesionalidad. Siempre supo estar a la altura de las circunstancias en todo momento y ha sabido hacer de su afición una profesión.

Desearle una pronta recuperación a Juan Fran que finalmente se rompió la clavícula acompañada de fisura en cadera y pelvis.

Hasta pronto, Carlos Vázquez.

¡Ahí queda eso!