Hola soy Carlos Vázquez de Barcelona voy a contaros mi viaje por Mauritania.
El viaje surge después de una conversación telefónica con
Carlos Verduras. Seguramente muchos de vosotros que estáis en el mundo
del 4x4 lo conoceréis del Grupo Moto Aventura 4x4 de Utiel. En esta ocasión
se trataba de dar asistencia a 9 motos en Mauritania. En un principio me lo
pienso pues en 3 meses había bajado en dos ocasiones a Marruecos, una
en noviembre y otra en febrero, finalmente no pude resistir la tentación
todo lo que sea viajar en 4x4 es como una droga.
Martes 23 de marzo Después de acabar mi jornada laboral en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona salí para Utiel. Allí vive Carlos Verduras esta noche dormiría en su casa.
Miércoles 24 Son las 7 de la mañana. Carlos Verduras, su mujer Aicha y yo salimos para Algeciras. Carlos lleva un camión con 7 motos y yo un Mitsubishi y dos motos en el remolque. Surgen los primeros problemas, cerca de Manzanares el Mitsubishi decide no seguir, el cambio de marchas se rompe, Carlos se echa las manos a la cabeza, 5 minutos más tarde reacciona, una llamada por teléfono y consigue otro Mitsubishi, el viaje debe continuar. Estos incidentes nos retrasaron 9 horas, llegamos a las 5 de la mañana al puerto de Algeciras. Una cabezada en el coche antes de embarcar.
Jueves 25 Una vez en Marruecos vamos a casa de la familia de Aicha, ella es de Erfoud. Llegamos a las 12 de la noche, nos esperan para cenar, no hace falta cometan la hospitalidad que recibimos. Aicha se queda en Erfoud hasta la vuelta.
Viernes 26 Otra vez en la carretera dormimos en Agadir pero antes cenamos en uno de los chiringuitos de puerto. Nada destacable salvo el viento que impedía hacer medias de más de 70 por hora.
Sábado 27 Agadir-Laayoune unos 900 kilómetros por carreteras de grandes rectas y poco tráfico. Pasamos por Tan Tan y repostamos en Tarfaya el precio del gasoil 2,82 dirjans por litro unas 46 ptas. Después de 15 horas conduciendo dormimos en Laayoune.
Domingo 28 Laayoune, Hotel Barbas último lugar donde ducharse y dormir. El paisaje cada vez es más árido. Mauritania está próxima, dormimos en el Barbas.

Lunes
29 Hotel Barbas Nouadhibou. Un día algo más entretenido,
no son muchos los kilómetros pero sí las horas perdidas, atravesar
las dos fronteras requiere una dosis de paciencia extra. Se pasan dos controles
marroquíes, unos kilómetros en tierra de nadie y por fin Mauritania,
nuevamente son 3 los controles antes de entrar, primero el de policía,
100 metros después la gendarmería y por último la aduana.
En dos de los controles se pasa por caja, unos 10 euros por vehículo
en cada uno, eso sí te dan un recibo cosa rara si veis la aduana (una
habitación de 3x3 metros donde sólo hay una mesa y una cama sin
hacer, ojo con el techo si eres muy alto te puedes lesionar. Una vez finalizados
los trámites seguimos por la pista que llega a Nouadhibou. Carlos me
explica que años atrás sólo se podía pasaba en convoy
militar, la zona estaba minada. Por fin Nouadhibou los kilómetros recorridos
suman un total de 3652 toda una paliza.
Martes 30 Después de instalarnos en el camping Baie du Lévrier, dedicamos la mañana para el tema de logística: comprar agua, pan, asegurar los vehículos, etc. La carta verde no es válida en Mauritania. Contamos con la ayuda de Alí el patrón del camping. Son las 6 de la tarde vamos al aeropuerto hemos de recoger las 11 personas que vienen vía Las Palmas: un grupo de Burgos y otros de Valladolid.
Miércoles 31 Comienzan las pistas, salimos al amanecer dirección Atar, pasamos un pequeño pueblo llamado Caier cuya activad principal es recoger grava para la construcción. 30 kilómetros después Bou Lanouar, pueblo importante por tener la bolsa de agua más grande de Mauritania. Abastece entre otras poblaciones a Nouadhibou. La pista es fácil de seguir va prácticamente paralela a la vía del tren. Pasamos Inal, cae la noche y dormimos cerca de Tmeimichat. De madrugada irrumpe en el campamento el jefe del poblado de Tmeimichat y nos alerta de la grave situación que atraviesa su pueblo y nos aconseja que nos desviemos pues hay tifus.
Jueves
1 Tmeimichat- Atar después de seguir los consejos del jefe del
poblado, seguimos hacia Atar, empieza la arena y las dunas. A unos 50 kilómetros
un alto en el pueblo de Benmera (quiere decir hijo de Mera) para admirar la
enorme montaña de piedra negra. Es el cruce de trenes que hacen la ruta
de Zuerat-Nouadhibou. Trenes que sobrepasan los 2 kilómetros de largo
y transportan mineral. Pasamos por un pintoresco pueblo, Azougui. Kilómetros
más tarde Juan Fran, un piloto de moto, padece una fuerte caída
y no puede ni caminar. Aún quedan 50 kilómetros hasta Atar, lo
subimos en uno de los 4x4 y llegamos al hospital regional de Atar. Los nervios
crecen por momentos, no sabemos lo que Juan Fran tiene, lo metemos en una sala
que parece un pequeño quirófano: una camilla, una lámpara,
un mostrador y encima una bandeja de acero inoxidable con unas letras en francés
“amputations”. La situación prometía, mientras le
cosen la herida de la pierna, preguntamos por el médico, insistiendo
en varias ocasiones. Un tipo bajito se acerca y dice que él es el doctor,
a día de hoy aún no tengo muy claro lo que era, ¡bueno!
Examina las radiografías que previamente le habían hecho y dice
que no tiene nada roto. Carlos sale dirección Nouakchott, el hospital
de allí le inspira más confianza, los demás nos instalamos
en el campament Bab Sahara regentado por Justus, un holandés muy considerado
en Atar.
Viernes
2 Atar-Chinguetti nada más atravesar un control, más
de lo mismo pues Carlos Verduras se fue a Nouakchott y dentro del coche estaba
mi pasaporte. Las motos van dirección Chinguetti, los policías
del control me paran les enseño un pasaporte en desuso que tengo para
estas ocasiones y se dan cuenta de que le falta el visado. Me llevan detenido
a la gendarmería, hacen una llamada telefónica y me trasladan
a casa del jefe de la policía. Le explico que el pasaporte se encuentra
en otro vehículo pero el no me autoriza para salir de Atar y dice que
vaya a ver al jefe de policía de toda la región, así lo
hago y me dirijo a su casa, le vuelvo a explicar la situación en la que
me encuentro y por fin da el visto bueno. Llama a su secretario y éste
me hace un visado provisional por 10 días. Con todo esto llevo dos horas
de retraso respecto a las motos y decido tomar la pista principal que lleva
a Chinguetti, una pista de tierra rojiza muy rápida. Una vez en Chinguetti
espero la llegada de las motos, lo hacen 30 minutos más tarde y sin ningún
problema. Comemos en l’Auberge des Caravanez. Después una visita
a la mezquita, la más antigua de toda Mauritania. Ya de vuelta un alto
en el camino para visitar las Cuevas de Agrour, (significa montones de piedra
natural), hay unas pinturas rupestres, y finalmente el camping de Atar.
Sábado 3 Atar-Tidjikja.Con la primera luz del día nos dirigimos hacia Tidjikja la primera parte del recorrido es el mismo que va a Chinguetti. Un puerto de montaña asfaltado, más tarde el control de policía y 6 kilómetros hacia la derecha sale la pista. En ruta durante unos kilómetro y llegamos a un pozo de agua frecuentado por nómadas que aprovechan ese bien tan escaso por estos lugares. 60 kilómetros más tarde comienzan los problemas, hemos quedado con las motos en un punto de encuentro, ellos van por una pista paralela a la nuestra. El GPS indica que estamos a 8,5 Km. del lugar acordado, una ojeada sobre el terreno y decidimos dejar dos de los coches y salir Bachid y yo en otro, toda la comida y el agua la tenemos en los 4x4, el calor aprieta de lo lindo, unos 45 grados, imaginad lo duro que se hace dentro de un coche aguantar estas temperaturas. Pues bien después de pasar por barrancos, mil y un baches, piedras y más piedras por fin llegamos al lugar acordado, eso si tardamos 2 horas y 30 minutos en hacer esos 8,5 kilómetros luego queda el camino de vuelta a los coches. Las motos llevan más de 2 horas esperando sin agua y con el sol castigando. Pues bien, eso paso factura, uno de los piloto de moto sufrió un desmayo, una vez reunidos coches y motos seguimos un rato más hasta que cae la noche. Este día no hicimos ni 100 kilómetros.
Domingo
4
Atar-Tidjikja, recogemos el campamento, aún no hay luz natural, un zumo
y una pasta y en marcha, el GPS indicaba que faltaban 235 kilómetros
hasta el final. Circulamos por la pista durante unas tres horas
y en medio de la nada sólo piedras y arena entre las dunas, una aldea
pequeña (Ain Zefra), una parada para descansar y recuperar líquidos.
Un grupo de niños nos rodean, sus caras son el reflejo de la dureza de
la zona. Nuevamente camino de Tidjikja, un incidente; la baca del Mitsubishi
se queda con una pata menos, Carlos Verduras la asegura con una eslinga pero
más tarde se cae a trozos. Hay que cargar todo en la pick-up de Sidi
un conductor nativo, pero no le hace ninguna gracia y en un principio se niega,
pensar que cada día pasamos unas 16 horas en ruta (lo que para nosotros
es un hobby para ellos es un calvario), los nervios afloran, Sidi era la primera
vez que se embarcaba en una aventura y según él sería la
última. Finalmente accede, un par de enganchadas en la arena ponen el
punto y final de la jornada.
Lunes
5 Atar-Tidjikja Un día más en medio de las dunas recogemos
como cada mañana y seguimos la pista dirección Tidjikja. Nos
quedan 118 Km. hasta el final. Pasamos por donde están los restos del
coche del Dakar creo recordar que era un Mitsubishi de Sonauto, es el testimonio
de la dureza de esta etapa, la foto de rigor y nuevamente en marcha, la pista
se hace un poco más rápida, lo
siguiente
un precioso valle entre dos montañas de arena, se empiezan a ver los
primeros rebaños de camellos y cabras, los primeros pozos y personas,
en definitiva la civilización. Llegamos a la población de Rachid,
también impresionante. La pista se hace interminable ¿cuantas
veces me acordé de las personas privadas que corren el Paris Dakar? Ahora
pienso que más que personas son superhombres. Por fin Tidjikja, se acaba
el infierno tras un total de 400 kilómetros desde Atar. Comienza el asfalto,
nuestro próximo destino Nouakchott, bajamos un puerto de gran desnivel,
desde allí se ve el pueblo de Moudjeria con unas vistas impresionantes.
La carretera nos lleva a Cangarafa, se aprovecha para repostar eso sí
gasolina de bidón, se negocia el precio es algo más cara pero
es la única que hay. Paramos antes de llegar al pueblo de Aleg aprovechando
para arreglar pequeñas averías y dormir.
Martes
6 Aleg-Nouakchott, circulamos por una carretera peligrosa, no por él
trafico si no por los animales que la cruzan. A ambos lados de la calzada vemos
camellos, vacas, cabras… atropellados, cada 300 ó 400 metros, encontrabas
alguno, ¿podéis imaginar en épocas de lluvias o de fuerte
viento la de enfermedades que pueden generar? De todas formas el paisaje es
precioso, crecen pequeños pueblos envueltos en blancas dunas de no más
de cuatro casas y alguna que otra Jaima. Es la hora del almuerzo, paramos en
Boutilimit y de ahí a Nouakchott, una vez en la ciudad llama la atención
el caos a la hora de circular. Nos alojamos en el Camping Tergit un pequeño
baño en el Océano Atlántico y después de comer una
vuelta por el puerto. Lo que más llama la atención es la flota
pesquera, cenamos en la ciudad y de regreso al camping ¡sorpresa! Más
de 50 coches en el parking, se celebra una boda, esa noche fue difícil
dormir.
Miércoles 7 Nouakchott-Nouadhibou son las 6 de la mañana.
Esta
noche sólo duermo unas 3 horas por lo de la boda. Salimos del camping
dirección Nouadhibou, esta vez el horario lo impone la marea, nos plantamos
en la arena de la playa y vemos dos vehículos alemanes esperando, un
defender y un Mitsubishi.
Carlos
Verduras no se lo piensa y comienza la pista, giramos la cabeza y vemos que
los dos 4x4 alemanes arrancan, por lo visto no tenían muy claro lo de
la marea, la arena estaba húmeda, daba la sensación de estar circulando
por una carretera, Carlos Verduras disfrutaba como un enano, en ocasiones se
circula a más de 120 km./hora, el peligro; los pinchazos, es frecuente
encontrar bajo la arena las anclas de los barcos. Carlos me comenta como en
una ocasión vio unos belgas intentando sacar el coche que se les había
clavado en medio de la arena, la marea poco a poco fue subiendo mientras la
gente de la zona miraban impasibles sin hacer nada, finalmente se inundo. El
agua, si te descuidas te arrincona hacia las rocas y puede ser una trampa, es
el caso del autobús que descansa permanente en la playa. Como cosa curiosa
decir que el GPS en ocasiones marcaba más de 10 metros bajo el nivel
del mar. Continuamos por la playa, se ven algunos pueblecitos de 8 o 10 casas
o más bien cabañas de pescadores que a esas horas salen a pescar.
Dejamos la playa y llegamos a
Nouamghar
con un total de 156 kilómetros recorridos, nos dirigimos a la caseta
del Parc National du Banc d'Arguin, dos enormes esqueletos de ballena dan la
bienvenida, se pagan las tasas 2400 ouguiyas que es la moneda
oficial del país unos 5 euros. Los primeros 50 Km. son de una belleza
indescriptible, parece un paraíso, uno podría perderse durante
varios días, hay: flamencos, pelícanos etc. La pena es que tenemos
que continuar. Poco a poco vamos dejando a nuestras espaldas el mar y nos adentramos
en una pista de arena y dunas rumbo a Nouadhibou. Perdemos las dos pick- up
locales, las del avituallamiento con alimentos y gasolina. Más tarde
las motos han de detenerse y pasar gasolina de unas a otras. Comemos en el pozo
de Bir el Gareb, nos resguardamos del sol y del fuerte aire, un bocata de calamares
rebozados con arena sería nuestra comida.
Después
de recoger salimos para el pozo de Tintane, es el único punto donde con
suerte se podrá repostar, tardamos en llegar 2 horas, lo primero que
ves es un pequeño chiringuito hecho con cuatro tablas, dentro una nevera
con refrescos y 3 estanterías repletas de alimentos. Hacemos una parada
larga pues son muchas las horas en ruta, después de seguir las roderas
las dos pick-up nos encuentran y comentan que ha sido difícil, el aire
en ocasiones borra nuestras huellas. Llenamos los depósitos y preguntamos
al patrón si tiene gasolina, él nos lleva a una furgoneta abandonada,
la abre y saca un par de garrafas de 20 litros, con la que teníamos,
podíamos llegar pero ya sufríamos el síndrome de la gasolina
y la compramos. Arrancamos los motores quedan unos 100 kilómetros y son
las 6 de la tarde, media hora después un problema con las pilas del GPS.
Tenía que encenderlo y apagarlo rápido para ver el rumbo a seguir,
finalmente ya no se enciende. Carlos Verduras coge unas rodadas, es un trozo
muy rápido la arena cambia es más oscura, kilómetros más
tarde nos clavamos. Sin darnos cuenta nos habíamos metido en la Bahía
de la Muerte, estamos solos y nuestra preocupación es el poco tiempo
que falta para que se haga de noche, pues sin luz es difícil diferenciar
el color de la arena húmeda. Marcha atrás logramos salir y encontramos
la pista que rodea la bahía. Ya de noche llegamos al lugar de partida,
el camping Baie du Levrier, de Nouadhibou. Todos nos esperaban. Un total de
15 horas desde Nouakchott.
Jueves 8 cargamos motos y equipajes y tras un apretón de manos otra vez para Barcelona. Quedan por delante 3650 kilómetros. Llegué el día 12 por la noche.
Quisiera mencionar el magnífico comportamiento de todas las personas con quien compartí estos días (algunos muy muy duros), no sería justo olvidarme del organizador Carlos Verduras y destacar sobre todo dos cualidades que posee, uno su lado humano pues siempre tenía un detalle para los niños, un lápiz una libreta y sino una sonrisa. La otra, su profesionalidad. Siempre supo estar a la altura de las circunstancias en todo momento y ha sabido hacer de su afición una profesión.
Desearle una pronta recuperación a Juan Fran que finalmente se rompió la clavícula acompañada de fisura en cadera y pelvis.
Hasta pronto, Carlos Vázquez.
¡Ahí queda eso!